En ese contexto, la paritaria de Comercio —uno de los convenios más representativos por cantidad de trabajadores— fijó un incremento del 2% y volvió a marcar una referencia por debajo del IPC para el resto de las negociaciones. Por ahora, el esquema general muestra que los intentos de algunos gremios de cerrar acuerdos por encima de la inflación encuentran límites, ya sea por falta de consenso con el sector empresario o por demoras en la homologación oficial.
Un dato a seguir de cerca, sobre todo por si se trata de un caso puntual o no, es el reciente fallo judicial a favor de los docentes bonaerenses para aplicar la cláusula gatillo. Se trata de un instrumento sensible para la política económica: si bien protege el poder adquisitivo al ajustar salarios por inflación, también refuerza la inercia inflacionaria al indexar costos de manera automática.
En paralelo, la paritaria de Camioneros introdujo un matiz relevante al combinar aumentos alineados con la pauta oficial —en torno al 2%— con el pago de sumas fijas para recomponer ingresos. Este esquema mixto podría convertirse en una referencia para otros sectores en los próximos meses.
En perspectiva, los datos del mercado laboral muestran señales de debilidad. Según C-P Consultora, en lo que va del año se profundizó la contracción salarial, mientras que un informe de Boomerang señala que las nuevas búsquedas laborales ya parten de niveles salariales más bajos, en un contexto de caída del empleo privado registrado.
En la misma línea, el índice de salarios registrados del INDEC mostró en el último dato disponible un aumento del 2%, por debajo de la inflación del 2,9% para ese período, lo que confirma que, pese a las actualizaciones paritarias, los ingresos continúan corriendo por detrás de los precios.



